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Cuánto hormigón necesitas para una solera

10 de octubre de 2026

Una solera de hormigón es una losa a nivel del suelo: la base de un garaje, un cobertizo, un porche o una terraza. Calcular bien cuánto hormigón necesitas importa por dos razones: el hormigón no se puede dejar a medias, y pedir de menos o de más cuesta dinero y tiempo.

Primero, el volumen

El volumen de una solera es el de un prisma: largo × ancho × espesor, todo en metros. Por ejemplo, una solera de 4 × 3 m con 10 cm de espesor (0,10 m):

4 × 3 × 0,10 = 1,2 m³

Es fácil equivocarse con las unidades, así que pasa el espesor de centímetros a metros antes de multiplicar. Un error típico es olvidarlo y pedir cien veces más.

Qué espesor elegir

Depende del uso:

No es una cuestión de «cuanto más, mejor»: el espesor se complementa con una buena base compactada y, en su caso, un armado. Una solera gruesa sobre un terreno blando se agrieta igual.

Añade un margen

El terreno nunca está perfectamente nivelado, los encofrados ceden algo y siempre hay pérdidas en la carretilla o la hormigonera. Un margen del 5 al 10 % evita quedarte corto a mitad de vertido, que es el peor momento posible para faltar material.

De qué se compone el hormigón

El hormigón es una mezcla de cemento, arena, grava y agua. Para una solera de uso general, una referencia habitual es de unos 300 kg de cemento por m³ de hormigón. Con la dosificación aproximada de 1 : 2,6 : 3,6 en peso, por cada 100 kg de cemento se usan unos 260 kg de arena, 360 kg de grava y 60 litros de agua. Son valores orientativos para obras menores, no para hormigón estructural.

Con esos números, 1,26 m³ (1,2 m³ más un 5 %) necesitan:

Haz la cuenta con tus medidas en la calculadora de hormigón.

Hormigonera o camión

Mezclar a mano o con una hormigonera pequeña es viable para volúmenes bajos (del orden de uno o dos metros cúbicos), pero es un trabajo duro y la calidad de la mezcla varía. Para volúmenes mayores, el hormigón preparado en central, servido en camión, da una mezcla más uniforme y ahorra mucho esfuerzo. Pide siempre el tipo y la consistencia adecuados a tu uso y confirma con la planta cuánto necesitas servir de una vez.

Preparación del terreno

La solera es tan buena como lo que tiene debajo:

  1. Excava y retira la tierra vegetal y los restos orgánicos.
  2. Compacta una subbase de zahorra o grava, en capas, con el espesor que corresponda.
  3. Coloca una lámina de polietileno para evitar la pérdida de agua del hormigón hacia el terreno y la subida de humedad.
  4. Si hay armado, coloca la malla electrosoldada elevada sobre separadores, no tirada en el suelo.
  5. Monta los encofrados a nivel, con la pendiente que necesites si es exterior, para evacuar el agua.

Juntas y curado

El hormigón retrae al fraguar y se fisura. Para que las grietas aparezcan donde tú quieres, se hacen juntas de retracción: cortes a una fracción del espesor, que se realizan pasadas las primeras horas. En soleras grandes, es parte esencial de un buen trabajo.

El curado es el paso que más se omite: mantener la superficie húmeda durante varios días tras el vertido (con riego suave, láminas o productos de curado) evita que se seque demasiado rápido y pierda resistencia superficial. Más aún en verano o con viento.

Resumen

Calcula el volumen, suma un margen, elige el espesor según el uso, prepara bien la base y cuida el curado. El hormigón, una vez vertido, no admite correcciones: mejor invertir el tiempo antes.

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